sábado, 17 de mayo de 2014

Lista de libros para terminar 2014


Este post es para avisar que hemos cambiado la lista de libros que pensábamos leer en el segundo semestre del año. Las razones del cambio son sencillas de explicar: se presentaba ante nosotros un Tourmalet difícilmente superable. La lista prevista inicialmente no acababa de gustarnos a todos y, después de muchas idas y venidas llegamos a una conclusión que en realidad era un punto de partida: se trata de leer para disfrutar, no para sufrir.

Así es que cambiamos el sistema de elección, y levantamos el veto al derecho de veto. Ofrecimos cada uno una lista de libros más grande, y establecimos un sistema binario: sí o no, y en cuanto hubiera un 'no', el libro quedaba descartado.

Han quedado muchos por el camino, pero no hay que tener pena, ni temor: cada cual puede leer lo que quiera. Descartar un libro para ser leído en este club de lectura no es tirarlo a una fogata: es simplemente descartar una lectura compartida. 

Así es que, una vez despojada la elección de cualquier atisbo de emoción y de polémica, he aquí la nueva lista, por si queréis acompañarnos.

- Libro para leer en junio (post el 1 de julio): Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie, de Juan eslava Galán.

- Libro para leer en julio (post el 1 de agosto): EL libro de la señorita Buncle, de D.E. Stevenson

- Libro para leer en agosto (post el 1 de septiembre): Cuatro hermanas, de Jetta Carleton

- Libro para leer en septiembre (post el 1 de octubre): Matar a Lincoln, de Bill O’Reilly

 - Libro para leer en octubre (post el 1 de noviembre): Una vacante inprevista, de J.K. Rowling

- Libro para leer en noviembre (post el 1 de diciembre): La caída de Madrid, de Rafael Chirbes

Y ya está. El libro que actualmente estamos leyendo es Momentos estelares de la Humanidad, de Stefan Zweig (pronuncien esvaig, por favor, sean generosos). 

Queda, pues completado el año.


jueves, 1 de mayo de 2014

El héroe discreto, de Mario Vargas Llosa

Hoy, primero de mayo, abordamos en nuestro club de lectura el último libro de Mario Vargas Llosa, El héroe discreto.

Como dice en su contraportada:

El héroe discreto narra la historia paralela de dos personajes: el ordenado y entrañable Felícito Yanaqué, un pequeño empresario de Piura, que es extorsionado; y de Ismael Carrera, un exitoso hombre de negocios, dueño de una aseguradora en Lima, quien urde una sorpresiva venganza contra sus dos hijos holgazanes que quisieron verlo muerto. Ambos personajes son, a su modo, discretos rebeldes que intentan hacerse cargo de sus propios destinos, pues tanto Ismael como Felícito le echan un pulso al curso de los acontecimientos. Mientras Ismael desafía todas las convenciones de su clase, Felícito se aferra a unas pocas máximas para sentar cara al chantaje. No son justicieros, pero están por encima de las mezquindades de su entorno para vivir según sus ideales y deseos. Viejos conocidos del mundo vargasllosiano aparecen en estas páginas: el sargento Lituma y los inconquistables, don Rigoberto, doña Lucrecia y Fonchito, todos moviéndose ahora en un Perú muy próspero. Un libro lleno de humor, con elementos propios del melodrama, donde Piura y Lima ya no son espacios físicos, sino reinos de la imaginación poblados por los personajes del gran escritor que es Mario Vargas Llosa.

Nuestros lectores del Club de Lectura tienen opiniones diversas sobre el libro, que es lo natural, e incluso opiniones contrapuestas, que es lo habitual. Las puedes encontrar en sus blogs:

LA MESA CERO DEL BLASCO, por @Desgraciaito

DELENDA EST CARTHAGO, por @Newland23
UN MUNDO PARA CURRA, por @C_Jimenez10

LA ORIGINALIDAD PERDIDA, por @Pau_1975
Y puedes seguir nuestros comentarios también por Twitter, en @_lectores_

miércoles, 23 de abril de 2014

Desocupado lector

Nunca le agradeceremos lo suficiente a los enemigos de Cervantes el boicot que le hicieron para que nadie quisiera escribirle unos versos con los que presentar al mundo El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha y obligarle, así, a prologarla él mismo (y ya si hablamos del que hizo el de Avellaneda para la segunda parte ni les cuento)

Preguntémonos primero por qué leemos ¿por placer? ¿por cultura? ¿por obligación? ¿por pose? ¿por trabajo? Cervantes respondió a esa pregunta hace siglos con sólo dos palabras, dedicó su libro a los lectores que lo hacen por placer, sin obligación, sin las urgencias de la cultura, a los que las apariencias les importan un pepino y que, sencillamente, leen porque no tienen nada mejor que hacer. ¿Recuerdan el prólogo de la primera parte de El Quijote? ¿su comienzo? 
Desocupado lector
Jamás dos palabras que casi parecen al azar significaron tanto amor a la lectura como estas dos de Cervantes, en las que establece con el lector un diálogo directo, lleno de sinceridad, como si nos dijera "oye, tú, que no tienes nada mejor que hacer, ven que te cuente una historia" y va ¡y se descuelga con Don Quijote! ¿Es posible mostrar más amor a los libros? ¿es posible merecerse más que el día internacional del libro tenga relación con el prosista más importante de la literatura occidental? (y no digo mundial porque desconozco las no occidentales)

No, no es posible.

Y es que al comenzar así demuestra que, cuando amas leer, lees, aunque le tengas que robar tiempo a otras cosas... y eso que él sólo nos pide nuestro tiempo sin nada que hacer.

¡¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!!

viernes, 18 de abril de 2014

Gabriel García Márquez

Sea sincero, lector, ¿cuántos principios de novela puede recordar y recitar de memoria, palabra por palabra? Ojo, no digo "reconocer", que entonces nos vamos ¿a la docena, al medio centenar?, digo recitar palabra por palabra; no sé usted, lector, pero yo sólo dos, allá vamos:
En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de adarga en astillero, rocín flaco y galgo corredor.
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella remota tarde en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro... 
Hace años, un brillante alumno de bachillerato que se soñaba escritor -y escribía muy bien, le deseo éxito y creo sinceramente que lo tendrá- me decía, desanimado, que para qué escribir si Cervantes ya había llegado a la cúspide hace siglos dejándonos mudos, que nadie podía superarlo o siquiera emularlo y que estaba pensando en rendirse y no escribir porque no le veía sentido si por muy bueno que llegara a ser no se podía llegar al nivel de Cervantes en el Quijote... sonreí y me limité a decir un nombre: Gabriel García Márquez; mi alumno me devolvió la sonrisa y se le fueron todas las penas porque, decía, García Márquez había demostrado que Cervantes no lo había dicho todo y que había caminos por explorar.

Allá por el pleistoceno, cuando estaba en la facultad, tendíamos a preguntarnos unos a otros por nuestras novelas favoritas; leíamos tanto entonces (por motivos obvios, éramos estudiantes de filología hispánica) que las preferencias bien podrían cambiar de un año para otro; nadie dijo nunca Cien años de soledad como novela favorita y una de mis compañeras, por si acaso, preguntaba siempre por ella para recibir siempre una misma respuesta "bueno, es que esa es obvia, no cuenta"

Lo curioso -y mejor- del asunto es que Gabriel García Márquez no es el autor de una sola novela magistral, tiene varias que, si bien no están a la altura de Cien años de soledad (¿hay alguna obra de Cervantes a la altura de Don Quijote?) son fantásticas, de primerísima línea y muy por encima de la época que le tocó vivir; tanto es así que él estaba convencido de que la novela que perduraría sería El amor en los tiempos del cólera (curiosamente a mí se me hizo bola); ahí queda El coronel no tiene quien le escriba, Crónica de una muerte anunciada, toneladas de cuentos, Noticia de un secuestro y, cuando ya pensábamos que era muy mayor se descuelga con Memoria de mis putas tristes, tan tierna, tan verdadera...

Ayer se nos fue y a mí, que soy lo opuesto a una persona sensiblera, se me escaparon un par de lágrimas... Es la tercera vez que la muerte de un escritor me hace llorar y, o mucho cambia la cosa, o será la última.

Ha sido un inmenso placer compartir tiempo en la tierra contigo, querido Gabo, gracias por todo; te has ido un jueves santo, el mismo día que Úrsula Iguarán, espero que Melquíades haya ido a recibirte... y oye, si como le pasó a él te aburres de estar muerto, estaremos encantados de recibirte de vuelta. Descansa en paz.

martes, 1 de abril de 2014

Joyland

El libro que os proponemos este mes es Joyland, de Stephen King, una historia que transcurre en un parque de atracciones del mismo nombre, con un poco de intriga, con algo sobrenatural, con algo de ternura, con algo de novela de aprendizaje ¿nos acompañas a pasar el día en Joyland bailando el hokey pokey?


Este es el resumen que hay en la web de La Casa del Libro sobre Joyland, falta la última frase, porque contiene un spoiler como una casa y estoy horrorizada con la poca vista de quien lo haya escrito, tampoco es la sinopsis que yo haría, pero quizá sea esa la idea:
Devin Jones es un estudiante de 21 años que consigue trabajo en el verano de 1973 en Joyland, un pequeño parque de atracciones de estilo antiguo, anterior a la llegada de los modernos parques temáticos. Una de las leyendas que corre entre los empleados es que en la Casa de los Horrores habita el fantasma de una chica asesinada allí años atrás

Nuestros lectores este mes han tenido, como de costumbre, una opinión bastante dispar de la novela de Stephen King, que puedes leer pinchando en los enlaces.

Carmen
Bichejo
Desgraciaíto

Newland
Pau

martes, 25 de marzo de 2014

Las opciones de Lily

Esto iba a ser un comentario pero al final va a ser un post. Iba a ser un comentario para, una vez más, llevarle la contraria a Pau, que ve feminismo por todas partes (bwahahaha) y para, una vez enfriado el libro, opinar sobre Lily sin el calentón del momento y del aburrimiento mortal por su historia.

Sigo manteniendo mi teoría de lo aleccionador. Aunque he leído sobre la vida de Edith Wharton y sé que es famosa por utilizar la ironía para criticar el mundo de su época, tampoco deja de serlo que ella misma viviera gran parte de su vida según las reglas de ese mundo. Quizás por eso lo critica. Pero se puede interpretar en sentido contrario: cuidadito con salirse del camino marcado, que puedes acabar como Lily Bart. 

El mundo en el que vive Lily nos puede gustar más o menos, pero tiene la ¿suerte? de ser un mundo de reglas bastante claras. Ante las reglas tienes dos OPCIONES: o las sigues o no las sigues. Parece que olvidamos lo principal, Lily tiene OPCIONES. Siempre las hay. Otra cosa es que a la hora de valorarlas y actuar hay que tener muy clara las consecuencias. Y Lily quiere hacer lo que le dé la gana y que no existan esas consecuencias. Que es muy humano, pero muy equivocado.

Lo único en lo que Lily no tiene toda la culpa es en el hecho de haber sido educada para no ser más que un objeto decorativo. Y eso, sólo en parte. En 1905, cuando se publicó la novela, las sufragistas llevaban años dando guerra para que se concediera a las mujeres un derecho que sólo tuvieron en Nueva Jersey durante 20 años (accidentalmente se reconoció el derecho al voto a las personas, en lugar de a los hombres, mira qué cosas se aprenden buscando información para quitarle la razón a un coblogger). Y sólo faltaban quince años para que en Estados Unidos las mujeres pudieran votar.

A Lily de jovencita le preocupa más la decoración de los centros de mesa que tener una buena formación, por ejemplo. En 1900 un tercio de los estudiantes universitarios en Estados Unidos eran mujeres. En la universidad de Nueva York (ciudad en la que se ambienta la novela) las mujeres podían acceder a estudios universitarios desde 1888, y desde 1890 podían licenciarse en magisterio y en derecho. No me vale la pobre Lily víctima de su tiempo. Tenía opciones. Pero claro, esas opciones necesitaban de su esfuerzo y de su implicación. Como su familia tenía dinero y no pensaban que fuese a necesitar ganarse la vida, acepta su educación como objeto decorativo. Y eso es parcialmente culpa suya. Es difícil salirse del camino que te marcan otros, pero siempre tienes la opción de hacerlo. 

Cuando es más mayor hace lo que le da la gana. 
¿Que le apetece jugar a las cartas? Juega. Tiene opción de no jugar. Pero juega. Luego se lamentará de no tener dinero para pagar las deudas. Pero juega, y como es una cortoplacista, ya se preocupará luego de las consecuencias...y ese el problema con Lily, que nunca se ocupa de las consecuencias.
¿Que le apetece subir a casa de un hombre? Sube. Ya se preocupará luego de lo que digan. Que sí, que está fatal hacer según qué juicios. Pero en 1905 estaba mal visto subir a casa de un joven soltero. Y Lily lo sabe. Pero sube.
¿Que quiere dormir un rato más aunque ha quedado para ir a la iglesia con el hombre con el que se quiere casar por interés? Pues duerme. Tiene opciones. Pero pasa.

Pues sinceramente, que se joda. Tiene opciones. Pero sólo una vez (y porque es tan tonta que si fuese más tonta sería un cesto) le entra el orgullo o la moral o yo qué sé qué le entra que justo justo no hace lo que le permitiría limpiar su honor. Eso no es ser honesta, Pau, es ser tonta. Lo único que le queda es su honor y lo quema. Todo lo que le pase es poco.

Si fuese una persona real me daría pena y seguramente sería más compasiva con ella. Pero es que, de verdad, estoy harta de cretinos que siempre son víctimas: de los demás, de la educación, de la sociedad o del toro que mató a Manolete...y nunca son víctimas de sus propias decisiones.

Lily no es una víctima. Siempre tuvo opciones. 

La dificultad de ser diferente

En principio esto iba a ser un post sobre feminismo pero, ya que estamos, va a ser un post sobre todos los ismos discriminatorios o, afinando un poco más, un análisis de lo que, en la novela, pone la autora como denuncia de la hipocresía de la sociedad de La casa de la alegría.

En la novela hay dos personajes que son diferentes al resto, por un lado está Rosedale, un hombre inadecuado que siempre será inadecuado... porque estamos en la sociedad de Nueva York de principios del siglo XX y es judío. Este personaje se va haciendo cada vez más presente en la sociedad a golpe de dineral, los hombres lo quieren dentro porque necesitan su dinero, necesitan hacer negocios con él, pero las mujeres, organizadoras de fiestas, no lo necesitan y no lo quieren; por otro lado está Lily Bart, que es el alma de las fiestas peeeero es pobre y está soltera. Lo de Lily tiene arreglo con una boda, lo de Rosedale no, aunque a pico y pala algún día quizá...

Como decía al principio esto iba a ser un post sobre el tímido, pero de su época, feminismo en la novela; Lily es boba, pero es honesta, probablemente la última mujer honesta en la sociedad que describe; está rodeada de mujeres casadas que son profundamente infieles, de mujeres divorciadas que viven de hombres casados -con otras, se entiende-... y la alternativa a eso son las mujeres beatas; la única mujer "normal" es Lily, tiene en su poder cartas para lavar su honor, pero no las usa, ve cómo las engañan, la exponen, la arrastran por el fango pero aún así no dice ni pío... y también hay hombres solteros, que pueden elegir ser solteros sin que nadie piense cosas raras ¡oh, sorpresa!, esos hombres mantienen relaciones con mujeres casadas, o no, pero pueden elegir, Lily, que es idiota, elige ser honesta y no entregar sus favores a un ricachón casado, ni casarse con Rosedale porque no lo soporta y sabe que sería un acuerdo comercial y no un matrimonio "normal" con sus cuernos y todo. Lily es idiota, la autora lo deja claro, pero nos dice que una mujer sola boba no puede sobrevivir en un mundo como ese, no tiene el dinero para vivir aislada -que es lo que hacen las solteronas tarde o temprano, retirarse- y tiene la mala pata de boicotearse... exactamente igual que su querido amigo que sigue soltero porque huye siempre que puede dejarse arrastrar por el amor, pero es un hombre y se lo puede permitir.

La autora nos dice que una mujer sola y pobre no puede ser honesta, y es que ya lo decía Sor Juana:

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia,
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que falta de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos enhorabuena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar
y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

No había cambiado mucho la cosa a principios del siglo XX. Las mujeres debían parecer honestas -no necesariamente serlo- pero para eso necesitan dinero y, en una sociedad en la que es impensable que una mujer de buena cuna trabajara -como los hidalgos de Quevedo- el dinero sólo puede obtenerlo de una manera, o casándose o siendo mantenida por un hombre casado que fuera discreto... en la novela, y es llamativo, no hay mujeres solteras en esa situación, imagino como alusión directa a la virginidad...

En definitiva, que Lily sea rematadamente idiota, que se autoboicotee no implica que no haya una denuncia de su situación, porque hay un hombre que elige su situación y no pasa nada, su mundo sigue y puede permitirse tener amantes... y aunque haya otro personaje en problemas -Rosedale- queda claro que el dinero abrirá también una puerta para él... ya se sabe que si eres mujer y pobre, eres doblemente pobre, si eres mujer y negra, doblemente negra, mujer y judía, doblemente judía...