Un lugar para hablar de libros a fondo, sin miedo a contar nada que no sepas. Si ya estás aquí, es que vienes leído de casa.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
La lectura como obligación (una defensa de John Irving por un descreído)
sábado, 14 de septiembre de 2013
En defensa de John Irving y de la paz familiar
Este mes hemos leído la última noche en Twisted River, una novela de John Irving, que es un autor de renombre, un autor muy seguido, amado, incluso venerado por muchas personas. Entre ellos, Bichejo, que fue quien propuso el libro, y Juanjo, quien ha descubierto con él a este autor y ha caído en una suerte de enamoramiento por concentración que hace que se esté leyendo toda la bibliografía del autor de una tacada. Yo calculo que cuando termine con sus novelas, empezará a leer sus ensayos, luego sus artículos, continuará con sus entrevistas y así seguirá hasta que no le quede otro remedio que leer su epitafio. Pero bien, a cada uno le gusta una cosa y eso es lo bonito y encantador de este club de lectura, que es club de ventura.
Yo no puse verde a John Irving en mi post, sino que critiqué lo pesado que se me hizo el libro. La última noche en Twisted River es un libro inflado de páginas, de historias, de hilos de los que tirar. Y claro que una novela debe tener coherencia y claro que un autor debe encajar todas las piezas de la trama. Lo que yo critico de este libro es que el autor abre melones sin ton ni son, pone muchas piezas en el tablero, cuantas más mejor, irrelevantes o con poca enjundia en muchos casos, para luego darse el gusto de hacerlas encajar. Y lo que yo digo es que el autor hace un ejercicio de técnica literaria a costa de los lectores, y esto me parece un abuso. Pero, y vuelvo a lo que digo más arriba, me cuesta creer que Irving sea un truño, porque lectores con más y mejor criterio que el mío lo veneran. Entre ellos, mi querida hermana mayor, que me escribe sobre el asunto.
Carmen,
No hay quien te pille y además harás como siempre: decirme que ya hablaremos y cambiarme la conversación. Como no creo que tengas tiempo ni ganas para discutir conmigo sobre John Irving, voy a darte mi opinión de todas formas, y quiero que sepas que me importa bien poco si no te interesa. Entre otras razones, porque me has tocado las narices y John Irving forma parte del elenco de mis " vacas sagradas" en literatura norteamericana.
No sé cómo has llegado a la lectura de " La última noche...". Efectivamente, ésta novela, junto con " Until I find you", que apareció hace dos veranos, sólo pueden estar cómodas en el cubo de la basura. Irving recurre a la metaliteratura para exorcizar sus pesadillas de niño y, con escaso o nulo acierto, lo que consigue es reventar una pústula llena de excrecencias obsesivas. Purita caca, vaya. Imagino a Irving en su despacho de Maine haciendo un corte de mangas a su editor.
Estos libros que cito adolecen de las mejores cualidades literarias de Irving hasta tal punto que, al leerlos, parece que estamos ante el caso del Dr. Jekyll y Mr. Hide. Irving es magistral en la descripción psicológica de la personalidad huérfana, sesgada en algún momento de su existencia por un determinado trauma o carencia vital. Oliver Twist y David Copperfield relatan sus vicisitudes para el lector desde su perspectiva contemporánea, por ello nos describen sus infortunios con una verosimilitud magistral, sí, pero que no profundiza más allá de un punto decoroso porque la era de Dickens no podía concebirlo. Irving sí lo hace - en otras novelas -, John Irving sí profundiza en la elaboración literaria de sus caracteres, vaya si lo hace. Maneja con precisión de entomólogo gran parte de los recursos descriptivos que le vienen dados por la literatura inglesa, pero lo mejor es su capacidad para adecuarlos a las vicisitudes del hombre actual.
Con el mayor placer continuaría mi disertación sobre Irving, pero como no me vas a hacer ni caso, al menos te recomiendo dos obras maestras: " A widow for one year" y " The cider house rules". El cine se las cargó, ambas dos, el puto cine que destroza obras maestras. Nuestro consuelo, el de los que adoramos a John Irving, es que ahí siguen y seguirán mientras el mundo sea mundo.
Con cariño, MJ
... Para que veas que no soy un talibán literario, regálame para Navidad el más corto de los dos que me recomiendas y te prometo leerlo y escribir un post si me gusta. Ah, y si me das tu permiso, me gustaría usar tu escrito para componer otro post con el que pueda dar salida a tu opinión y me permita transcribirla tal cual la has escrito. ¡No se me ocurre otro modo de compensar el desaire!
domingo, 1 de septiembre de 2013
La última noche en Twisted River
No he marcado muchas cosas, pero aquí va un parrafito que sí me gustó mucho: "Una pareja enamorada crea sus propias normas, como si esas normas inventadas fuesen tan fiables o contaran tanto como las normas conforme a las que intentan vivir los demás"
Y ahora, a leer sus reseñas, aquí las tenéis...
lunes, 26 de agosto de 2013
Una sonrisa con Charlotte Brönte
Una novela romántica no se escribe para reir, sino más bien para acompañar a la protagonista por los senderos del sufrimiento, del amor verdadero, de la ensoñación y de los suspiros que van y que vienen. Con todo, yo he encontrado un par de perlas en Jane Eyre que me provocaron al menos una sonrisa, y que me parecieron en un caso diálogos, y en otro una descripción, llena de ingenio.
En el primer caso, Rochester y Jane Eyre están en al altar a punto de casarse. El sacerdote dice las palabras convencionales de “el que tenga algo que decir que hable ahora o que calle para siempre”, y en ese momento, el procurador Briggs alza la voz y avisa de que existe un impedimento, y es que Rochester está casado. Y dice Rochester:
- Aun suponiendo que se tratara de un documento auténtico eso probaría que he estado casado, pero no que mi mujer viva aun
- Vivía hace tres meses – replicó el procurador
- ¿Cómo lo sabe?
- Tengo un testigo del hecho.
- Preséntelo o váyase al infierno, si no…
- Prefiero presentarlo. Está aquí Mr Mason: tenga la bondad.
Ese “prefiero presentarlo” proporciona un toque de humor inesperado, muy a tono además con el personaje del procurador. En realidad, no hay nada que elegir, lo de irse al infierno es una expresión sin más que podría haber sido sustituida por un “o cállese”. Y sin embargo, la autora elige este diálogo. Me encantó.
El segundo caso, es una de las descripciones que Rochester hace de Mason delante de los presentes en la iglesia, llena de sarcasmo:
… este atrevido personaje, que con su temblor y su palidez les demuestra lo que un bravo corazón masculino es capaz de afrontar. Tranquilízate, Dick, no temas: no te pegaré. ¡Casi sería capaz de pegar a una mujer antes que a ti!
Y esto es todo lo que he podido encontrar como momentos que me han hecho reir en Jane Eyre, aunque tal vez hubo más y yo no los subrayé. Si, exceptuamos, naturalmente, que para no aburrirse, les dé por ponerse a estudiar indostaní…
sábado, 17 de agosto de 2013
El post que empezó siendo un comentario
domingo, 11 de agosto de 2013
Mujeres de verdad, en combate mortal contra la imposible Jane
jueves, 1 de agosto de 2013
Jane Eyre, de Charlotte Brontë
La editorial nos ofrece esta sinopsis:
Dueña de un singular temperamento desde su complicada infancia de huérfana, primero a cargo de una tía poco cariñosa y después en la escuela Lowood, Jane Eyre logra el puesto de institutriz en Thornfield Hall para educar a la hija de su atrabiliario y peculiar dueño, el señor Rochester. Poco a poco, el amor irá tejiendo su red entre ellos, pero la casa y la vida de Rochester guardan un estremecedor y terrible misterio.
Como estremecedoras y terribles serán sin duda las reseñas de nuestros tenaces titulares del club, que, como cada mes, han escrito en sus blogs sus post con la disciplina y pasión que les caracteriza. No te entretengas en adivinar las discrepancias que se traen entre ellos con cada libro del club y ve, cuanto antes, a leerlos. ¿A qué estás esperando?
Los enlaces son: